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22/07/2011
LLA y las dietas (Parte I)
Mantenernos en nuestro peso ideal y estar saludables es una de las principales preocupaciones de la sociedad actual, por eso el mundo de las dietas se está extendiendo cada vez más. Nos gusta vernos y sentirnos bien con nuestro cuerpo y, aunque sabemos que no es fácil perder esos kilos que nos sobran, a veces le damos demasiada importancia al cuánto y muy poca al cómo.
La mayoría de nosotros sabemos cuánto queremos adelgazar, pues solemos ponernos un objetivo, pero cuando analizamos el cómo realizarlo, ya no lo tenemos tan claro.
Cuando nuestra idea es perder peso es importante encontrar una dieta que se adapte a nuestras necesidades, siendo conveniente que sea un médico quien la paute, ya que no siempre son buenas todas las dietas para todo el mundo.
Las más famosas van ganando adeptos día a día, ya que salen a la luz a través de la televisión, los libros o internet, y no por ello debemos fiarnos más que de otra que no sea tan conocida. Antes de someternos a una dieta, es importante tener clara nuestra meta y pensar qué estamos dispuestos a sacrificar de nuestra rutina anterior, ya que la mayoría de las dietas tienen alimentos prohibidos, cantidades que no se deben sobrepasar o formas de cocinar alimentos muy diferentes a las que estábamos acostumbrados. LLA te presenta algunas de las dietas más usadas en la actualidad, haciéndolo de forma completamente independiente y ajena a las críticas y comentarios de las mismas. No aconsejamos el uso estricto de estas técnicas de adelgazamiento, simplemente te mostramos algunas de ellas:
Una dieta que ha tenido mucho éxito últimamente es la llamada “Dukan”, presentada por el médico francés Pierre Dukan. Se trata de una dieta estricta, en la que se logra perder peso en poco tiempo, de manera permanente, y sin pasar hambre, según lo escrito en su libro. Está basada, principalmente, en la ingesta de proteínas, dejando los carbohidratos en un segundo plano. No están permitidas todas las verduras, y tampoco podremos tomar más de una fruta al día. La dieta se va realizando por fases, para adaptar al cuerpo a los cambios alimentarios, y una vez llegados a nuestro peso ideal se puede comer casi de todo, teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente. Aconseja establecer un día a la semana dedicado únicamente a la ingesta de proteínas puras, para que de esta manera nuestro organismo se depure.
La dieta o filosofía del “Tao” va más allá, puesto que está relacionada con la medicina tradicional china. Lo más importante de esta dieta es conseguir armonía y bienestar en el organismo, teniendo en cuenta no sólo los alimentos permitidos, sino también la forma de comerlos, cocinarlos, atender a su temperatura y combinarlos adecuadamente. La finalidad del taoísmo no se basa únicamente en adelgazar, defiende otros aspectos básicos en nuestras vidas como el fortalecimiento del aparato digestivo, conseguir un óptimo funcionamiento del aparato excretor y mejorar el aparato circulatorio y respiratorio, combinando para ello la alimentación, el ejercicio y algunas técnicas fáciles de realizar. Se pretende conseguir un equilibrio entre el Yin y el Yang, que son las fuerzas positivas y negativas del universo. Según el Tao existen 4 energías en los alimentos, que calman y refrescan, como las del Yin (frescor y frío) o las que generan calor y estimulan, que pertenecen al Yang (tibieza y calor).
Además asocia los cinco elementos de la naturaleza con los cinco sabores:
- AGUA: salado
- MADERA: agrio
- TIERRA: dulce
- FUEGO: amargo
- METAL: picante
Debemos prestar especial atención a los alimentos que se deben ingerir según la estación del año y teniendo en cuenta el clima de la región donde vivimos, para evitar, de esta manera, afecciones digestivas.
A principios de los años 80, apareció una “dieta según el grupo sanguíneo”. El Dr. Adamo sostenía la idea de que según el tipo de sangre que tuviéramos debíamos optar por una alimentación adecuada a nuestro grupo sanguíneo. Pero no fue hasta finales de los 90 cuando se publicó el libro que defendía esta teoría, escrita por el hijo del Dr. Adamo, también médico naturópata.
La dieta en cuestión se basa en los 4 principales grupos sanguíneos y en la relación de cada uno con la alimentación, ya que mantiene la creencia de que cada grupo surgió en distintas épocas de la evolución, generando en cada uno una necesidad diferente de alimentación. Defendía el hecho de que la ingesta de alimentos no aconsejables para un grupo sanguíneo concreto, podía dar lugar a enfermedades, así como lo contrario: era capaz de sanar con una alimentación exclusiva para tal grupo. De esta manera, llegaba a plantear que la predisposición a engordar de muchas personas estaba estrechamente ligada al grupo sanguíneo al que pertenecía, consiguiendo adelgazar atendiendo a la alimentación específica asignada a cada grupo de sangre.
Hace 15 años el doctor Barry Sears inventó la “dieta de la zona”, basada en una concreta combinación de macronutrientes: 40% de hidratos de carbono, 30% de proteínas y 30% de grasas, lo que mantiene el nivel de insulina en un punto óptimo para el organismo. No se contemplan carencias nutricionales, debido a estas proporciones equilibradas, y la pérdida de peso se realiza de forma gradual, de manera que el organismo se va adaptando poco a poco a este método de alimentación. Los alimentos prohibidos dentro del grupo de los carbohidratos son las patatas, el pan blanco y las harinas refinadas. Dentro de las proteínas conviene evitar las carnes rojas, los pescados que no sean azules, el queso y la leche entera. En cuanto a las grasas quedan anulados los congelados, los fritos o la mantequilla, entre otros. Es aconsejable aportar un suplemento de Omega 3 y Omega 6.
Además de las tres comidas principales diarias, se aconseja realizar una ingesta ligera a media mañana y otra a media tarde, no pudiendo pasar más de 4 horas entre una comida y otra, para evitar el aumento en los niveles de insulina, lo cual provocaría una alteración en la tasa de azúcar en la sangre.
El elevado consumo de carbohidratos se traduce en una importante sensación de energía para el organismo, eliminando la fatiga y el cansancio que pueden producir otras dietas. Además retrasa los síntomas del envejecimiento y no provoca sensación de hambre. Eso sí, hay que ser muy constante y disciplinado, pues la base de su éxito se basa en el estricto cumplimiento de las normas mencionadas.
Debemos tener claro que sumergirse en una dieta no debe ser algo pasajero. Para que los efectos perduren, hay que incorporarlas en nuestra rutina de por vida, ya que de nada sirve conseguir resultados y no mantenerlos en el tiempo. LLA te brinda la oportunidad de darte un respiro en tu carrera hacia el adelgazamiento, ya que en tan solo 10 minutos ofrece resultados, sin la necesidad de tener que privarte de nada. Esta técnica permite perder centímetros de contorno dejando a un lado los sacrificios que suponen las dietas, ya que en tan solo ocho sesiones podemos observar espectaculares resultados, sin pasar hambre, eliminar alimentos, ni cambiar hábitos de nuestra vida.













